La medida apunta a cubrir temporalmente la diferencia entre el precio del gas importado y el producido localmente, ya que Argentina necesita importar Gas Natural Licuado (GNL) para afrontar la alta demanda energética de los meses fríos.
Sin embargo, ese costo no desaparecerá: será trasladado a las facturas desde noviembre y durante el verano, cuando el consumo baja.
Según estimaciones del mercado, las importaciones de GNL podrían costar cerca de 1.000 millones de dólares este invierno y requerir entre 23 y 25 barcos de gas licuado.
Cómo funcionará
El Ministerio de Economía aplicará un sistema para “repartir” el aumento tarifario en cuotas y evitar un impacto brusco sobre el índice de inflación.
Mientras hogares, hospitales y pequeños comercios recibirán asistencia indirecta, las grandes industrias deberán pagar el costo completo del gas importado.
Desde el sector privado advirtieron que los mayores costos energéticos podrían afectar la producción industrial durante los meses de mayor demanda.
La estrategia oficial busca evitar un shock inflacionario inmediato, aunque el aumento terminará llegando más adelante a las boletas de los usuarios.