En una final dramática y disputada hasta el último aliento en Nueva Jersey, la Selección perdió 1 a 0 en el tiempo extra con un gol de Ferran Torres. La "Scaloneta", que sufrió la expulsión de Enzo Fernández sobre el cierre de los 90 minutos, resistió gracias a un Dibu Martínez gigante pero no logró conseguir su cuarta estrella.

El sueño de la cuarta estrella y el bicampeonato consecutivo llegó a su fin de la manera más dolorosa. En un partido cargado de tensión, desgaste físico y muchísimo dramatismo, la Selección Argentina cayó por 1 a 0 ante España en la gran final del Mundial 2026, disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

El encuentro fue un verdadero choque de estilos. El conjunto europeo, dirigido por Luis de la Fuente, se adueñó de la posesión de la pelota y obligó a la "Albiceleste" a un constante repliegue defensivo. Durante los 90 minutos reglamentarios, el empate sin goles se sostuvo casi de manera exclusiva por la figura excluyente de Emiliano "Dibu" Martínez. Fiel a su costumbre en las citas decisivas, el arquero argentino se agigantó bajo los tres palos con atajadas monumentales, incluyendo una volada excepcional en tiempo de descuento frente a un tiro libre de Lamine Yamal.

Sin embargo, el panorama se oscureció para el equipo de Lionel Scaloni en el peor momento. A los 70 minutos, Cristian "Cuti" Romero debió abandonar el campo por lesión, y a los 92 minutos, justo antes del final del tiempo regular, Enzo Fernández vio la segunda tarjeta amarilla por una falta sobre Pau Cubarsí y se fue expulsado, dejando a Argentina con 10 hombres de cara a la prórroga.

Con un jugador menos y el agotamiento a cuestas, la resistencia nacional logró aguantar el primer tiempo suplementario, pero la barrera se rompió en el inicio de la segunda mitad. A los 106 minutos, Ferran Torres recibió un centro en el área y marcó el 1 a 0 definitivo que le dio a "La Roja" su segunda Copa del Mundo (tras la obtenida en Sudáfrica 2010).

El silbatazo final desató el llanto y la tristeza tanto en los jugadores como en los miles de hinchas que colmaron las plazas y los puntos de encuentro en San Luis y en todo el país. Lionel Messi, en lo que marca el cierre de su sexta participación mundialista, se despidió con la frente en alto. Aunque el golpe es durísimo, el aplauso final de la gente dejó un mensaje claro: el orgullo por esta camada histórica, que lo ganó absolutamente todo en los últimos años, permanecerá intacto para siempre.