Tras alcanzar un pico extraordinario de más de 10 millones de litros de agua por segundo, seis veces su caudal habitual, el emblemático circuito volvió a habilitarse al público. El fenómeno expuso la necesidad urgente de proteger los bosques nativos de la región.

Las Cataratas del Iguazú volvieron a demostrar toda la fuerza y majestuosidad de la naturaleza. Durante el pasado jueves 23 de julio, el río Iguazú registró una crecida extraordinaria que alcanzó un pico cercano a los 10,1 millones de litros de agua por segundo. Para tomar dimensión del fenómeno, esta cifra representa más de seis veces el caudal habitual que suele transitar por los imponentes saltos.

El fuerte e intempestivo aumento, provocado principalmente por las intensas lluvias caídas en la cuenca alta del río, obligó a las autoridades del Parque Nacional a cerrar de manera preventiva el icónico Circuito Garganta del Diablo para garantizar la seguridad de los visitantes.

El impacto de la deforestación

Si bien las crecidas forman parte del comportamiento natural e histórico del río Iguazú, los especialistas advierten que la transformación que ha sufrido su cuenca en las últimas décadas puede agravar considerablemente los efectos de estos fenómenos.

Durante años, grandes extensiones de bosques nativos fueron reemplazadas por áreas agrícolas y proyectos de urbanización. Al contar con menos vegetación, el suelo pierde su capacidad natural para retener e infiltrar el agua, provocando que una mayor proporción de las precipitaciones escurra y llegue de manera mucho más rápida y violenta a los ríos.

Aunque no se puede atribuir este episodio extraordinario de manera exclusiva al desmonte, conservar y recuperar la Mata Atlántica resulta un paso fundamental para regular los recursos hídricos, proteger el suelo y reducir el impacto destructivo de los eventos climáticos extremos.

Reapertura y normalidad

Tras varios días de estricto monitoreo, y luego de que el caudal finalmente descendiera y lograra estabilizarse cerca de los 6,37 millones de litros por segundo, las autoridades confirmaron que el Circuito Garganta del Diablo reabrió sus pasarelas este lunes 27 de julio a las 8 de la mañana. Cabe destacar que, durante el fin de semana, el resto de los circuitos del Parque Nacional continuaron funcionando con total normalidad.

Las imágenes que dejó esta crecida son una postal verdaderamente imponente, pero sobre todo, funcionan como un recordatorio indispensable sobre la importancia de cuidar todo el ecosistema que alimenta y da vida a esta maravilla natural del mundo.