🔴🕵️ 🏛️ La reforma, impulsada por el titular de la SIDE, Cristian Auguadra, comenzará a aplicarse desde el 1° de enero de 2027 y busca establecer por primera vez una carrera profesional específica para quienes integren el organismo.

🎓 El nuevo sistema contempla un ingreso abierto y competitivo a través de la Escuela Nacional de Inteligencia. Los postulantes deberán realizar un curso de ingreso y, si son seleccionados, atravesarán inicialmente un período de evaluación antes de acceder eventualmente a la planta permanente.

📚 La capacitación será obligatoria y permanente. El nuevo esquema prevé formación común para todo el personal y especializaciones según las funciones desempeñadas. También se podrán establecer convenios con universidades e instituciones nacionales y extranjeras.

📊 Los ascensos dejarán de depender exclusivamente de la antigüedad. Se tendrán en cuenta la formación, experiencia, aptitud, conducta y desempeño, con evaluaciones periódicas y requisitos específicos para avanzar dentro de la carrera.

👥 Para quienes ya trabajan en la SIDE habrá un régimen de transición. El personal actual no deberá comenzar nuevamente su carrera desde cero: se reconocerán los años de servicio, la formación y los antecedentes acumulados.

🇦🇷 Desde el organismo sostienen que el objetivo es conformar un cuerpo profesional, especializado y con continuidad más allá de los cambios de gobierno. La SIDE afirma que busca recuperar capacidades para anticipar amenazas, comprender el escenario internacional y proteger la soberanía y los intereses estratégicos de la Argentina.

⚠️ La reforma se suma a la reestructuración del sistema de inteligencia iniciada por el Gobierno en 2024, que reemplazó a la AFI por la SIDE y organizó bajo su conducción al Servicio de Inteligencia Argentino, la Agencia Nacional de Contrainteligencia, la Agencia Federal de Ciberinteligencia y la Inspectoría General de Inteligencia.

🔎 El desafío ahora será determinar si la nueva estructura logra profesionalizar realmente el sistema de inteligencia argentino y garantizar controles institucionales efectivos, además de construir una carrera estable que trascienda a cada gobierno.