La histórica expendedora bajó sus persianas y dejó un gran interrogante sobre el futuro de sus trabajadores. Era la única sucursal en la provincia administrada de forma directa por la petrolera estatal.

Un cierre que enciende las alarmas

El escenario económico y comercial de San Luis sumó un nuevo golpe en las últimas horas. La última estación de servicio "propia" de YPF que operaba en la provincia (es decir, administrada directamente por la red OPESSA de la compañía petrolera y no por concesionarios privados) cerró definitivamente sus surtidores, generando un clima de total incertidumbre.

La noticia de que esta emblemática boca de expendio haya bajado las persianas cayó como un balde de agua fría tanto para los clientes habituales como, sobre todo, para el personal que sostenía el funcionamiento diario del lugar.

¿Qué pasa con los puestos de trabajo?

El cierre de la estación trajo consigo un lógico estado de alerta gremial y mucha angustia entre los empleados. La principal preocupación en este momento pasa por el futuro laboral de los trabajadores que de un día para el otro se encontraron con las instalaciones inactivas.

Hasta el momento, no hay claridad sobre si la petrolera ofrecerá un plan de reubicación en otras sucursales, si se está negociando el pago de indemnizaciones correspondientes o si existe alguna posibilidad de que el predio sea adquirido por un operador privado para reabrir con la misma bandera. Mientras tanto, las familias afectadas esperan respuestas urgentes para llevar algo de tranquilidad a sus hogares.

Impacto en la ciudad

Más allá del conflicto laboral, el cierre de la estación de servicio también se hace sentir en el movimiento de la ciudad. Al ser una sucursal con administración directa de YPF, solía ser un punto estratégico de abastecimiento para muchos conductores puntanos que buscaban asegurarse el stock de combustible y aprovechar los beneficios directos de la aplicación de la petrolera.

Ahora, con las fajas de cierre a la vista y las luces apagadas, los vecinos y automovilistas de la zona deberán redistribuirse en otras estaciones de bandera, mientras el sector sindical y los trabajadores aguardan por una solución que evite sumar más desempleo a la provincia.