Familias de los barrios Villa 32, República, 1° de Mayo, Quinto Centenario, La Patrona y Caldén del Oeste denuncian un estado de abandono extremo. Viven entre calles de barro, falta de iluminación y basurales, por lo que exigen la intervención urgente del Estado con obras de infraestructura, un centro de salud y una comisaría.
Una profunda situación de vulnerabilidad y abandono atraviesa a un amplio sector de la zona oeste de la capital puntana. Vecinos de los barrios Villa 32, La Patrona, República, Caldén del Oeste, 1° de Mayo y Quinto Centenario alzaron la voz para visibilizar la extrema pobreza en la que viven, alejados de los servicios esenciales y de la respuesta de las autoridades.
En un duro relato que refleja la crisis social, el vecino David Szulak describió el complejo panorama que enfrentan a diario. Ante la falta de alternativas, muchas familias sobreviven gracias al cartoneo y residen en precarios ranchos de nailon. “Los niños te dan mucha tristeza, verlos así, en esas condiciones. El olvido los llevó a vivir así y no encuentran la forma de salir adelante”, lamentó.
Calles intransitables y falta de servicios
Uno de los mayores problemas se da los días de lluvia. La falta de mantenimiento y desagües convierte a las calles en verdaderos ríos de barro. Un punto crítico es el cruce de las calles Montenegro y Los Duraznos (entre los barrios República y 1° de Mayo), donde los vecinos exigen la construcción de un puente urgente. A esto se le suma la ausencia de tendido eléctrico formal, lo que obliga a las familias a colocar focos improvisados, y la preocupante acumulación de basura por la falta de contenedores y desmalezado.
Frente a este escenario, los residentes unificaron un pliego de demandas básicas e impostergables. Solicitan la creación de un centro de salud equipado con ambulancia, una escuela primaria y secundaria, y una comisaría propia para garantizar la seguridad en el sector.
Finalmente, Szulak apuntó contra la dirigencia política por la falta de empatía y la nula presencia en el territorio: “A Poggi y a Hissa ni se los ve por el barrio; la gente vive y se arregla como puede. Nadie se preocupa ni se hace cargo de garantizar los servicios básicos”, sentenció.