Cada vez más familias deben destinar una mayor parte de sus ingresos al pago de luz, gas, agua, transporte e impuestos, reduciendo el dinero disponible para alimentos y otros consumos esenciales.

Los números que preocupan
➡️ Un hogar promedio del AMBA sin subsidios destinó en mayo alrededor de $249.834 mensuales al pago de servicios públicos. La cifra representó un aumento del 17,5% respecto de marzo.

➡️ Mientras la inflación general se ubicó en 2,1% durante mayo, varios gastos fijos continuaron creciendo por encima de ese nivel.

➡️ El peso de los servicios e impuestos dentro del gasto familiar pasó de 3,8% a 4,9% en apenas un año, según informes citados por especialistas económicos.

Menos comida en la mesa
Diversos estudios señalan que el incremento de las tarifas está obligando a muchas familias a reorganizar sus gastos. El resultado es una reducción en compras de supermercado, alimentos y productos de consumo masivo para poder afrontar facturas de servicios que llegan cada vez más altas.

Según el análisis difundido por Crónica, los aumentos acumulados en luz, gas, agua y transporte crecieron por encima de la inflación y de los ingresos formales, generando una fuerte presión sobre el presupuesto de los hogares.

Qué está pasando con los salarios
Aunque la inflación muestra una desaceleración en los últimos meses, numerosos trabajadores sostienen que los salarios continúan corriendo detrás del costo de vida, especialmente frente al aumento de servicios esenciales.

Economistas advierten que cuando una mayor porción del ingreso se destina a gastos fijos, disminuye el consumo y se retrasa la recuperación económica.

Los puntos clave
🔹 Las tarifas aumentan más rápido que varios componentes de la economía familiar.

🔹 Los hogares destinan una mayor parte de sus ingresos a servicios básicos.

🔹 Se reduce el consumo de alimentos y otros bienes.

🔹 Las familias priorizan gastos esenciales y postergan compras.

🔹 El acceso al ahorro se vuelve cada vez más difícil.

Dato destacado
📊 Un hogar promedio ya necesita cerca de $250.000 por mes para afrontar únicamente los servicios básicos, mientras que el peso de estos gastos dentro del presupuesto familiar creció cerca de 29% en un año, desplazando recursos que antes se destinaban a alimentos y consumo cotidiano.