Por primera vez, el Pentágono admitió públicamente poseer sistemas ofensivos en órbita para "defenderse de acciones hostiles". La revelación generó un fuerte repudio internacional y reavivó los temores de una inminente carrera armamentista fuera del planeta.

El escenario geopolítico suma un nuevo y preocupante frente de conflicto, esta vez, fuera de la atmósfera terrestre. Estados Unidos reconoció de manera oficial que ya tiene armas de control espacial desplegadas en órbita, abriendo un capítulo inédito en su tensa competencia con potencias como China y Rusia.

La confirmación llegó de la mano del secretario de la Fuerza Aérea estadounidense, Troy Meink, durante una conferencia en Maryland. Allí, el funcionario admitió que su país cuenta con la capacidad de neutralizar acciones adversarias y defender a sus fuerzas conjuntas. Aunque se negó a dar detalles específicos sobre qué tipo de armas son, cuántas hay o desde cuándo están operativas, dejó en claro que hacer pública esta información forma parte de una estrategia deliberada de disuasión.

A este escenario se le suman los ambiciosos planes del presidente Donald Trump con el programa "Golden Dome", un escudo antimisiles que prevé tener interceptores espaciales capaces de destruir amenazas en órbita para el año 2028. Además, se planea lanzar este mismo mes una nueva constelación de satélites para rastrear objetivos móviles aéreos.

Furia internacional y un vacío legal a medida

Como era de esperarse, la noticia generó un repudio inmediato en Oriente. Desde China advirtieron sobre los peligros de convertir la órbita en un "campo de batalla" e instaron a Washington a detener los preparativos para una eventual guerra en el espacio exterior. Por su parte, el Kremlin se sumó a las críticas remarcando que el espacio debe mantenerse libre de todo armamento.

Esta polémica jugada militar de EE.UU. se ampara en un importante vacío legal: si bien el histórico Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967 prohíbe terminantemente colocar armas nucleares o de destrucción masiva en órbita, el documento no establece restricciones directas sobre el uso de armas convencionales o sistemas no cinéticos.