Una excursión en el imponente glaciar Breiðamerkurjökull terminó de la peor manera. Una pared de hielo cedió, dejando un saldo fatal y un herido grave. Tras horas de desesperación cortando el hielo con motosierras, las autoridades confirmaron un grave error de la empresa de turismo.

Pánico bajo el hielo

El sureste de Islandia fue escenario de un evento dramático que conmocionó al mundo turístico. Un grupo que exploraba las famosas cuevas de hielo del glaciar Breiðamerkurjökull —dentro del Parque Nacional Vatnajökull— fue sorprendido por el colapso repentino de una pared congelada.

El saldo del derrumbe fue inmediato: un turista de nacionalidad estadounidense perdió la vida en el acto al ser aplastado por las pesadas placas de hielo, mientras que otra persona resultó gravemente herida y tuvo que ser trasladada de urgencia en helicóptero hacia el Hospital Universitario Nacional en Reikiavik.

Desesperación y motosierras

En un primer momento, se desató el pánico total cuando la agencia de turismo informó que el grupo estaba compuesto por 25 personas y que faltaban dos turistas. Esto desató un operativo contrarreloj. Más de un centenar de rescatistas trabajaron en condiciones extremas, utilizando motosierras y sus propias manos para romper los bloques de hielo negro y buscar a los supuestos desaparecidos bajo los cráteres formados por el colapso.

El "error de cálculo" que indignó a todos

Tras una jornada de intensa búsqueda que debió ser suspendida por la inestabilidad del terreno y el peligro para los propios rescatistas, la historia dio un giro insólito.

La policía islandesa y la empresa de expediciones confirmaron que hubo un grave "error de cálculo" en los registros: el grupo no era de 25 personas, sino de 23. Los dos turistas desaparecidos que se buscaron desesperadamente bajo el hielo nunca existieron. Finalmente, el operativo se dio por concluido, pero el debate sobre la seguridad y el control estricto en estas excursiones extremas acaba de comenzar.